domingo, 16 de junio de 2019

Justo Sierra

Nació: Campeche 1848
Murio: Madrid, 1912)

Escritor y político mexicano, uno de los forjadores del México moderno. Abogado y periodista liberal, luchó al lado de Benito Juárez; con posterioridad adoptó posiciones conservadoras y, durante el porfiriato, fue subsecretario de Instrucción Pública. Apoyó después a Madero, fundó la Universidad Nacional de México (1910) y representó a su país en España (1911-1912).

Sus primeros ensayos se dieron a conocer hacia 1868. Sierra participó en el periódico El Renacimiento, donde publicó por entregas la novela El ángel del porvenir, pieza muy marcada por las influencias europeas de su tiempo. Sus famosas "Conversaciones del domingo", aparecidas en El Monitor Republicano (1868), dieron forma, tiempo después, a uno de sus volúmenes más importantes: Cuentos románticos.
Discípulo de Ignacio Manuel Altamirano, a la muerte de éste en 1893 ocupó su sitio como figura tutelar de las letras nacionales y educador de las jóvenes generaciones, desde una plataforma ideológica netamente positivista. Amigo del malogrado poeta Manuel Acuña, se reunió con los impulsores de la Revista Azul y ejerció una poderosa influencia sobre autores como Luis Gonzaga Urbina.

Sus cargos públicos ampliaron su visión de México desde distintas perspectivas. La conjunción de estas experiencias con su cultura clásica y un hondo conocimiento de la historia nacional lo llevó a revalorizar el pasado y a plantear nuevas opciones para México. Fue magistrado, profesor, diputado y ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes con Porfirio Díaz (1905-1911); durante su etapa ministerial puso en pie la moderna Universidad Nacional de México (1910) y pronunció el discurso de inauguración, modelo de oratoria, en el que trazó las orientaciones del futuro cultural de su país.

Como educador, Justo Sierra promovió el cambio del concepto de "instrucción" por el de "educación", la unificación lingüística del país, la autonomía de los jardines de niños, el reconocimiento del magisterio en el nivel superior, un sistema de becas para los alumnos más aventajados y la difusión de las bellas artes. Representó a México en el Congreso Hispanoamericano de Madrid, y después del triunfo de la Revolución, el presidente Francisco Madero lo envió como ministro plenipotenciario a España, donde murió. Su cadáver fue repatriado solemnemente a su país.

Justo Sierra es una de las figuras más completas del México moderno. Encarnó el modelo prototípico del erudito del siglo XIX a través de una obra en la que se dan cita todos los géneros: poesía, prosa poética, teatro, crítica y artículos literarios, periodismo político, discursos, libros de viajes y ensayos.
La personalidad de Sierra, sin embargo, es más la de un historiador y reformador que la de un literato, y se proyectó espléndidamente en sus reformas y en sus trabajos históricos y sociológicos. Manual escolar de Historia General (1891) y Catecismo de Historia Patria (1896) son obras menores en las que aún se advierte el lírico romántico influido por las ideas positivistas, que tanto peso tendrían en su obra reformadora.

Quizá su obra fundamental es Evolución política del pueblo mexicano (1900-1902). Se trata de una síntesis, luminosa y profunda, de la historia política de México, dividida en tres libros.

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